martes, diciembre 22

Adentro

lunes, diciembre 21

Como volver a escuchar un buen disco

miércoles, junio 24

La casa huele rara, rancia, con el tiempo amontonado en las cosas.
No he parido el pez que nada en la fuente, ni tus piernitas que cuelgan flojas de la mesa. De tu boca nacen pajaritos de picos enormes. Corremos hasta la pared que separa la casa del mundo. Casa, castillo, sábanas de sal y el monstruo lo escondido como podemos.
El espejo del cuerto tiene manchas negras y muestran lo que quieren.

Negra marea sube por los cuerpos, no te muevas.

domingo, mayo 24

Hugo Vidal diría "Tenemos una memoria Tosca"


miércoles, mayo 6

Los fantasmas viajan detrás de los vidrios

lunes, marzo 30

Estamos bien, si, me dice. La verdad que no podríamos estar mejor. Mueve la cabeza para enfocar la cara en el espejito que tiene en la mano. Se pinta los labios de rojo. El pelo se le mueve más que el resto de su cuerpo. Se mira en el espejito de nuevo mientras me sigue hablando. En la casa el calor anda como si fuera un fantasma que nos cuelga del cuello. Yo sigo haciendo garabatos en las servilletas. Repite siempre la misma frase, y en las palabras se siente cómo la lengua seca se agita en su boca. Sus ojos son dos bolas de cristal negro. . Sigo mirando cómo pasan las nubes entre las rejas de la ventana que da al jardín. Sé que me mira y sonríe.

sábado, marzo 28

Tengo cuatro, cinco años, estoy descalza. En la punta de un acantilado termina el suelo, se cae todo. La busco, su cuerpo está helado. Llueve y huele como en un patio. De la nada escucho su voz que me dice: el mundo está aquí estancado, como si no quisiera irse.

lunes, marzo 23

Tenía una vida secreta, como la de los árboles. Un día volvió a la casa como si fueras a mostrarles algo. El misterio en sus ojos los distraía de todo lo demás. Lo miraban pasmados miestras les decía "no pregunten de donde viene la flor, está ahí para que la huelan".

domingo, marzo 22

El televisor encendido proyecta “Héroes” de Zhang Yimou. Las escasas 14 pulgadas del aparato dificultan la visión de las letras desde la cama.
Ella dice: Ya no tenemos buenas historias, todo está subtitulado… traducciones malas. Los traductores deberían cobrar menos por deformar las historias. Una vez escuché a un tipo en esos programas de Hollywood que decía que si un texto no funciona en otro contexto hay que transformarlo hasta que pueda ser leído de una manera positiva, aunque se transforme en otra cosa. Imaginate como se sentirá el pobre tipo que se gastó haciendo esta película para que nosotros entendamos cualquier cosa ¿Vos serías un autor que funciona en otro idioma? Me pregunto si las películas checas estaban bien traducidas, ninguno de nosotros se hubiera dado cuenta. Con esta pasa lo mismo.
Pausa
Ella dice: ¿Por qué me miras así?, es cierto! Mirá esa imagen, está claro que está pegada a un texto amputado y deforme

En la pantalla se lee “Desaparece el deseo de matar, sólo queda la paz” y se ve como uno le atraviesa el cuerpo con la espada a otro

Ella: No somos independientes de lo que nos quedamos mirando, el ojo se pega como si alguien lo hubieran lanzado contra un vidrio.

Él dice: Apagala, en serio,todo bien, apagala.

domingo, febrero 22

Golpe a los ojos



Utilice este golpe, únicamente si peligra su vida, pues es un golpe que puede privar de la vista al que lo recibe. Extendiendo el dedo índice y el mayor de la mano derecha, se mantrendrán fuertemente encogidos los otros dedos, y se introducen los dedos extendidos en los ojos del atacante (Figura 4)

Con lo que hay


Si usted lleva un paraguas, no trate de golpear como si fuera un garrote; por el contrario, tómelo como si fuera un fusíl, afináncese sobre sus piernas y arremeta hacia la cara del asaltante y con el pie, golpee en la pierna de forma recia (figura 3).

Ataque por la espalda pag. 14

"Cuando alguien le sigue con intención de asaltarlo, es casi seguro que lo tomará sorpresivamente por la espalda, asiéndolo del cuello. Sin dar tiempo a que pueda inmovilizarlo por ahogo al hacer presión sobre el cuello, descargue un recio golpe con el taco del zapato a la pierna del atacante. (Fig.2) , o con todas sus fuerzas a los dedos del pié. El dolor provocado obligará a que le suelte momentáneamente y se aprovechará para huir o para aplicarle un recio puntapié en la parte baja del cuerpo en la región pelviana.


Índice


sábado, febrero 21

El ayudante práctico, una luz de esperanza

Veo mi cicatríz y pienso si leyendo antes el ayudante práctico Nº 249 referido a defensa personal lo podría haber evitado. A partir de ahora seré una lectora más comprensiva. Consumados los hechos, me refugio en la lectura de aquí les dejo mi retrato, donde comprendo que las cosas que me pasan a mí, no tienen comparación con las atrocidades que vivió Frida Kahlo. Pienso en las cosas horribles que le pasan a la gente y si el ayudante práctico podría aportar alguna solución. Trato de ser positiva, así me enseñaron en casa.

Portada


viernes, febrero 20


Leo para ver si se trata de técnica o qué


martes, enero 27

La luz fluorescente de la sala aplanaba su cara parado en el centro de la habitación. Un flequillo adolescente ocultaba levemente su ojo izquierdo y el brillo de su cara da cuenta de una barba recién cortada. Me pareció verlo salir de su cama en calzoncillos y mirarse al espejo con los ojos todavía hinchados. Después pensé que si estuvo de guardia nisiquiera se sacó la ropa para dormir, y la afeitada fue en un baño de este hospital. Se paró en silencio a mirarme en silencio, con aire seguro. La espera de una palabra suya en ese tiempo dilatado parecía hacerlo sentir importante. Mordía mis labios con la rabia que causan las impotencias, podría estar soñando otra vez que se me caen los dientes, pero estoy despierta. Ambas manos hundidas en los bolsillos de su guardapolvos me pusieron inquieta. Esperaba verlas para constatar algún rastro de ese adentro que me pertenece. Con su cara inexpresiva parecía querer demostrar tranquilidad, o distancia. Tendrá mas o menos mi edad, no más de eso. Menos creo. Con voz baja y fría dijo unas palabras y eludió mis preguntas. Se fue igual que vino, con las manos metidas en los bolsillos de su guardapolvos. No me dejó ninguna duda que en ese abrir y cerrar de mi cuerpo, algo me había robado.

viernes, enero 23

sutura


El me mira como si estuviera rota. No me había dado cuenta de la mancha en las sábanas. Este algodón no se parece a los rollos de tela apilados para hacer vestidos. Todas estamos de blanco como si fuéramos una tribu de novias enfermas. Como las novias el cuerpo desnudo espera no van a vestirme. Un nudo en la espalda se clava como una pelusita insignificante que termina siendo el pelo del muerto. Mantas. Lluvia de pervinox que cae para mantener el cuerpo a salvo.
La distancia es una prostituta fiel. Todo esta lejos. La luz se vuelve oscura. Todo insisten en su vaguedad. Un tránsito para no llegar. Las extremidades son pedazos de carne que cuelgan y sus brazos rodean otra cosa. Mi cintura está debajo de la mortaja. No llega el amor hasta aquí abajo. Estoy a punto de caerme a un hueco, todo se siente liviano. No queda claro a dónde se van a parar las cosas. Tratemos de dormir.

jueves, enero 15

Enero hiriente



martes, enero 13

Dice algo, susurra. Creo que se queja. Dice algo que no entiendo bien. Hace ruidos que me van despabilando lentamente. La noche tiene un cuerpo diferente. Me despierto varias veces para ser testigo de su lentitud.
Nos separan pocos metros la una de la otra. La luz prendida del pasillo me deja ver su rostro, tiene los ojos abiertos. Le pregunto si esta bien: ¿necesitás algo? Ella gira la cabeza y hace una mueca indefinida. Insisto: ¿querés que llame a la enfermera? Susurra con voz ronca de recién levantada "es una desgracia, todo esto es una desgracia". Dora habla suave, me recuerda a mi abuela, algo en su pelo, en su piel blanda. Toco el botón del timbre que está al lado de mi cama. El silencio es pesado, como si se hubiera acabado el mundo. La mueca de su cara me entristece. Cruza los brazos sobre su pecho y entrecierra los ojos. Su respiración sale como si alguien la estuviera apretando.

jueves, enero 8

Recuerdo una tarde cuando era chica, me lastimé y mi madre me curaba suavemente. El mundo era mío. Esta tarde me pregunto por qué tengo más cortes que el resto de mi familia. Ellos suelen llegar a viejos sin haber sido abiertos una sola vez.
Al menos operarse en verano te asegura que el aire del quirófano no va a resfriarte, y que el despertar no será un batir del cuerpo que tirita. El hospital está desierto casi igual que el resto de la ciudad. Un árbol de navidad viejo recuerda la cercanía de las fiestas y lo inoportuno de la situación. Al segundo de estar internada entiendo que no hay que molestar demasiado, todo está en reparación. Las cosas en verano en un hospital funcionan diferentes, cambian las reglas. Hay pocas enfermeras y mucho personal de mantenimiento chequeando que ande la lúz, o que el hinodoro no pierda o que la ventana no se te caiga encima que entran sin preguntar encontrando por lo general al paciente medio en pelotas. Pregunto por qué en el piso de arriba golpean, me entero que están haciendo una ampliación por que parece que los transplantados son demasiados y ya no caben. Estoy en la 206 antes de entrar al quirófano, pero después en la 213 por que la anterior la vaciaron para pintarla. Pido por mis cosas y me las entregan en una bolsita de plástico envuelta en cinta con mi apellido. Me recuerda el momento que en las películas liberan a los presos, pero a mí todavía me falta. Las drogas del verano también son diferentes, nada de calmantes de poca monta, apenas abrir los ojos, morfina. Pienso que es para que no moleste o por que quieren ponerme felíz para que haga juego con el árbol de navidad que titila tristemente desde el pasillo. Me siento tan fuera de lugar como ese árbol. Cada seis horas aparece una jeringa que ya reconozco. El corte de golpe parece nada, el cuerpo desapareció debajo de una un hormigueo que comienza en la garganta y explota en todo el cuerpo, después un calor que llega al corazón para despabilarlo. Se cierra el mundo. Los ojos se fueron lejos de casa y no pienso en nada de nada.

viernes, enero 2

Parece que en la punta del acantilado se termina algo, se acabara el paisaje, la caminata, el aliento. No tengo ganas de seguir. La quietud me regala la posibilidad de contemplar.
El viento suena, como cuando era chica. Cinco, seis años. La lluvia huele como cuando tenía un patio. Los ojos detenidos devuelven una imágen pura, sin movimiento, nítida. Busco el sentido en este cuadro, en sus cuatro márgenes, en la virtud de una visión que se acaba en sus vértices.
Cierro los ojos en silencio, sin nada para decir.

lunes, diciembre 29

Podrías madrugar para decirme algo, esas cosas que aparecen azotando el sueño y revelan la verdad buscada por años. Pensamientos sin escrúpulos que me hagan palidecer, de esos quiero esta mañana. Pero no. Empieza el día para que madrugue el silencio. Mordés la punta de la sábana como si fuera tu refugio y dejo de verte. La luz entra como si fuera a matarnos. El sol devora el cansancio para empujarme hasta el límite , hasta la piedra que me raspa las rodillas.

domingo, diciembre 28

No puedo parar. No necesito nada y sinembargo sigo, como si hubiera un deseo escondido. La acción como modo de darme cuenta de algo que no se. Acomodo la ropa por colores, por situaciones, por recuerdos que me arrastran. Miro fijamente y salen cada vez más variantes, más posibilidades. La noche trae el silencio y en el proceso del sueño puede cambiar todo, una visión nocturna que trastorna, que devuelve potencia a lo cotidiano. Mientras, una hormiga carcome , pica en los hondo, en lo infinito. La dejo picarme conmovida por su cercanía.

sábado, diciembre 6


El final es seco, árido, vacío. Promesas incumplidas, ausencias que cuelgan del aire. El año de pronto es un cuerpo muerto al sol. Se pudre en silencio.
Es tarde, la hora en la que el día se calla para que pase algo. No me suceden solo las cosas que quiero. Todo es un exceso y el cuerpo pesa como un saco prestado. Busco la calma. No trae buenas noticias. El zumbido sin texto es la plaga que llega para amontonarse y ser puro aturdimiento. Después, la nube negra tapa el sol y transforma el piso en un asfalto caliente. El final puede ser un comienzo, no para el que se pudre y se queda sin cuerpo.

sábado, noviembre 29

Imágenes difundidas por la iglesia católica en la entrada de uno de sus establecimientos.


Ella pasea su perro todas las mañanas como si sólo importara el jadeo de ese perro. El silencio que ha dejado Texas se parece a esta siesta en Córdoba. Córdoba parece Texas. El vapor dibuja el rostro de su marido en el asfalto, recuerda que se cumplen 32 años de su muerte. Un año más y son los mismos 33 que él tenía al morir. Pero el jadeo del perro no la deja asociar. Alicia mira la figura que sale del piso como un signo de algo que pertenece a otra vida. Unas gotas que comienzan a caer, parecen una lluvia ácida que lastima. Ella está en la plaza de enfrente, con su perro que le lame la mano.

viernes, noviembre 21

El pensamiento se fortalece sobre la base floja de la carne. La mano que acaricia pasa como un soplo en la herida. Es mejor así, dejar escurrir el cuerpo como sangre en el agua.

miércoles, noviembre 19

La callecita da al mar. O a un agua oscura parecida a un mar. Giro la cabeza en dirección opuesta y está la misma inmensidad marrón. De ambos lados lo mismo. La repetición como continuación de la marea que no cesa. Un viento que cruza como un perro que ve a una perra y no puede detenerse a mirar por dónde cruza. La calle se acorta, los barcos estacionan al lado de mis pies, y esa oleada pequeña me moja apenas, como una insinuación. Es el principio de mi cuerpo que se sumerge con la ropa puesta. Igual que mi abuela en esa foto en la que tenía vestido negro y lo agarraba con las dos manos para no mojárselo. El mismo mar que me moja, el que guarda el recuerdo de ella, ridículamente bañándose con su luto a cuestas.

viernes, noviembre 14

Cae como si el piso la hubiera estado esperando. Él, la mira girando levemente la cabeza y sonríe. Queda sentada, con los brazos extendidos que la ayudan a separar la cabeza del piso. La cabeza cuelga. Hace un calor aberrante en ese lugar, dice él, y se seca la transpiración de la frente con un pañuelo blanco, que al desplegarse muestra los bordes planchados de los cuadrados que en él se imprimieron. Se quedan en silencio un momento, ninguno de los dos se mueve. Es como una inspiración más larga de lo común, un cambio de ritmo. Un charco de orin avanza hasta la punta de los zapatos recién lustrados, como si brotara de los mosaicos una resurrección líquida. Es el único signo de vida que se observa de ella. Un agite repentino de ojos anuncia la furia. El, se para, elige un palo, lo toma con una mano y con la otra la agarra de los pelos para que se pare.

miércoles, noviembre 12


lunes, noviembre 10





sábado, noviembre 8










viernes, noviembre 7





Parecen cosas. La apariencia como la forma engañosa de percibir. La percepción como el miembro amputado. Un déficit de algún tipo logra hacer que una pátina embellezca la superficie. Basta acariciar la herida para hacer creer que se la está curando. El modo de nombrar puede hacernos creer cualquier cosa. El lenguaje como exégesis aberrante. El que acaricia también lo cree. Un disparo de acciones demuestran que no se llegará hasta el fondo.

martes, noviembre 4


Foto Melina Passadore

Foto Melina Passadore

Foto de Melina Passadore




El texto que sigue es una improvización realizada con Iván Ferreyra como parte del proyecto X que estamos desarrollando. Los textos en negro son de él, los rojos son mios.
Día Cuatro

quizás debamos ir en busca de esa imprenta
es todo un misterio ese aguantadero
no sé
buenos días muertos que caminan
de pronto me invade un aura dark
algo en el aire se mete por mi nariz
nunca consumi cocaína
recuerdo la escuela de suboficiales Sargento Cabral
pero en Texas me enseñaron
rectitud
quizás si consumiera duraria más
mis manos, las más pulcras del mundo
trendría más nombres
me la cogería con más ganas a mi mujer
pero mi droga es la violencia
te voy a dar
esa que te consume los nudillos, que el cemento contiene
hay que ser exactos
justos
podría salir con un bate de beisbol a matar viejas y pollitos
limpios
fieles a la patria

esa sería mi forma de retirarme, de alejarme
ese monstruo que me ordena pegar
¿quién nunca sintió eso?
sueño con una muerte heróica
con que me recuerden
dejate de joder, si es lo más lindo del mundo
dandole mi nombre a una plaza
casi como andar en calesita
mi muerte no existe en mi cabeza
creo que el ejercito me dió un salvavidas
mito
ser un mito
acá todos me miran y quieren ser como yo
aprendí a nadar en este mar de agua hirviendo, así nos depluman
les doy clases
nos invitan a inmolarlos
a conocer lo que es un país puro
y para eso no hace falta lavandina
se respira un silencio raro
todos están raros esta mañabna
hay que salir
voy a esa casa y vuelvo con más
con más chapa para refregarles en la cara
hoy mato otra mosca más
es septiembre
es raro el frío en Córdoba en septiembre

me cagó en las flores
en el espiritu festivo, en todo lo que de felicidad
eso me deprime tanto como saludar con un beso
esta imprenta debería ser algo más
hay algo
aparece ese maldito sueño
en que me veo desaparecer detrás de un árbol
es raro
camino entre las personas
y siento un aire frio en la cara
y salgo fuera de escena
del árbol caen zapatos
zapatos de todos los tipos
como si una pinza me retirara, como un oso peluche de un peso
se me caen en la cabeza
es solo un sueño
parece que alguien los empujara
hay que ser muy pelotudo para creer en los sueños
uno me entra en la boca
me atraganta
me asfixia

la imprenta está en silencio
romí la puerta
se parece al zapato de ella
yo siempre hago la avanzada
ese que guardo en el cajón de mi escritorio
si supiera donde estaba escondido ese hijo de puta
no estaría acá en Texas
ella siempre me mira diferente
soportando este calor
en este hotel
hablando de mi muerte
quisiera que se de cuenta que le pego con menos fuerza
rodeado de putas que cogen por dos euros
que en el sueño me muero asfixiado por su zapato
así es el infierno de los que lastiman
calor y precios accesibles
la sed nunca es suficiente mientras coma tanta arena
a veces pienso que pasaríaa del otro lado
yo pensaba que era el bueno
mastique hostias
aparece ella del otro lado
como todo el mundo
del otro lado del árbol
pero que querian
que le chupara la pija al cura?
no
la bondad es otra cosa
me dice algo
quiero saber qué me dice
pero no puedo escucharla
ahora que pienso no se como es su voz
solo sus gritos
grita diferente
parece el grito de un niño
solloza
quiero escucharla

sólo escuchó el grito del que me disparó
me dice algo, pero los zapatos han formado una montaña que llegan hasta la copa del árbol
yo me sumerjo
quedo debajo y ya no puedo verla
y cuando suena esa voz
¿qué número eras?
esos zapatos empiezan a patear
el número solo es una excusa para no nombrarte, para desaparecerte, si es algo para lo que sirve la matemática es para eso
para eliminarte sin amor, sin conmoverme
uno
sos un puto número dentro de un sistema que lo inventamos nosotros
dos
los que te enseñamos asumar
tres
salí a la calle y fijate si alguien siente tu ausencia
nadie
cuatro
cino
matématica pura
seis
salí afuera del hotel y vas a ver como el sol te demuestra que no existis
siete
que sos un holograma diseñado por un fantasma con el hobbie de torturar
el ocho trata de levantarse
la calle ya no despide esa fragancia de la esperanza
creo que eras ocho
esa patetica esperanza que solo sirve para generar empresas de turismo
de pronto un silencio
ahora solo quiero dormir en un sommier
solo
sin la gorda que me hace preguntas de la siesta
ya se acabron las recetas
ya no la veo
Día de mi muerte
no veo a nadie
ya no puedo agarrar las nubes
se fueron junto a la cirrosis de mi viejo
a la mentruación de mi vieja
ahora sólo cuento articulaciones en un viejo hotel
donde lo unico que nos queda es el sol
y eso ya no divierte a nadie
fin?

Ensayo 2


jueves, octubre 30

Me asfixio, ya no se puede respirar. Podrías haber buscado otro lugar para ir de vacaciones. ¿A quien se le ocurre Texas? Viste demasiadas películas, te encataba París Texas y no te das cuenta que es tristísima. Todo ese viaje para quedarse con la certeza de que la pérdida es irreparable. ¿Qué estamos perdiendo nosotros este verano de mierda en Texas? Decime la verdad de por qué me has traído hasta acá. ¿Me vas a matar?, ¿por fin te vas a animar a hacerlo?
Exprimo, como si apretando esa pobre fruta pudiera sacar algo más que su jugo. Exprimo el tiempo que falta para atacar, para calmar mi ansiedad. Miro de reojo, veo que nadie piensa en mis manos como en las manos de un asesino. "Parecen manos de chico de 12 años", me decían mis abuelas. Esas manos exprimen el cuello del gato como si fuera el cuello del último ser que me hará daño. Primero lo miro, como si mirarlo fuera garantía de que hará un pacto de muerte tranquila. Quiere morir, igual que yo. No imagino la causa para no querer hacerlo. Le haría un favor, una dulzura de mi parte. “Sos muy dulce” me decían mis padres.